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Posts Tagged ‘Cuentos’

Ayer lo hice y me encanto, fue mucho mejor de lo que esperaba o alguna vez me pudiera imaginar.

Al entrar su mirada pasible y desprevenida me cautivo, en pocos segundos me abalance sobre su rostro, inmediatamente dejo el teléfono y entre sollozos y preguntas ya su ser, pensamiento y espíritu estaban tendidos sobre el suelo. Yo estaba arriba, jadeantes podía sentir su aliento, su mirada penetrante inyectada de sentimiento, alguien nos observaba, subió la excitación. El clímax llego directamente a su cara. Todo termino con 2 palabras, nos distanciamos. Me Fui.

Ayer lo hice, ayer le pegue a mi mejor amigo.

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La manzana esperaba con ansias que alguien la tomara en el mercado, como si fuera un maniquí no teniendo en cuenta su voluntad, sino solo su deseo de besarla, en un ático lleno de cajas vacías con olor a queso rancio, con los ojos cerrados y en silencio, mientras olía se imaginaba la comida arrojada en los platos sucios que estaban sobre la mesa, habían huesos ruñidos por los feos perros de la vieja casa que se estaba destruyendo, bajo la noche se cayó, entonces un perro que caminaba por ahí ladro sin parar, el hombre lo miro y sintió escalofrío, todo su ser tembló ante esa monstruosa presencia, y trato de correr tropezando y cayendo inmediatamente, cuando se levanto vio que lo tenía encima, ya sin nada viajo a Sincelejo donde compro una cabaña en la cual vivió por muchos años trabajando como pescador, siempre quiso llegar a ser el hijo de dios, pero los problemas lo llevaron a buscar otros caminos, acompañado de su agonía y de verse reflejado en la lejanía de un ser sin rumbo, sin caminos, caminante el que se hace camino al andar.

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 Estaba sudoroso y algo cansado, era de noche, las sabanas apenas alcanzaban para mi, con mi cuerpo semidesnudo, sentía que no iba a ser capas de hacerlo de nuevo, no lo podía creer, aunque había sido algo rápido pensé que seria suficiente pero no, la situación se empeñaba en no dejar que el sueño se concibiera aquella noche, no sabia que hacer, si arroparme todo, hacerme el dormido, incluso pensé hasta cambiarme de habitación, su insistencia era constate, pero yo al igual no quería dejarme vencer, quería demostrar todo lo que un hombre de verdad podía hacer, los minutos pasaban y yo todavía no podía, estire mis brazos para tocarla, pero sentía que se escurría entre mis manos, que estará pensando? Me dije para mí, debe creer que soy un tonto, un juguete que utiliza para divertirse, que no soy lo suficiente para ella, que lo único que quiere conmigo es comerme, me sentí humillado.

Decidí entonces sacar toda mi hombría y mi astucia al ruedo, primero trate de mirarla fijamente, algo que me fue imposible pues la escasa luz me lo impedía, trate entonces de tocarla y no era capaz, de escucharla pero no decía nada, sabia que ella estaba ahí por una razón y esa razón era yo, así entonces me le ofrecí, como cual prostituta se vende, así lo hice, tire las sabanas, prendí la luz y le dije que viniera por mi, que si me quería que ahí estaba, que si me deseaba pues que me tomara, por un momento la sentí dudar pero luego la vi que se acercaba a mi, llego a mi pierna, y me miro con pasión, se aferro a mi he introdujo su boca en mi ser, fu entonces en ese momento cuando todo cambio, la sangre fluyo y se levanto, y entonces mi mano toco su cuerpo con tal fuerza y rapidez que la mato… si la mate, mate a la desgraciada zancuda que no me dejaba dormir esa noche en la casa de mi tía y esa fue la ultima vez que mate un zancudo.

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Mi Primera Vez

 Una y otra vez, el día empieza a terminar, es alrededor de las cinco de la tarde, el desespero en los rostros es cada vez más evidente, me siento un poco cansado y frustrado, me empiezo a preguntar si no voy a ser capaz de lograrlo, he visto algunas pocas veces a otras personas hacerlo, en la televisión y en el cine, no parece algo muy complicado, aunque la raza humana se caracteriza por complicar lo que en realidad es muy sencillo, que métalo por acá, que hágale así, que si se siente bien, en fin, unas innumerables complicaciones que no tienen lugar, es simplemente una tarea que realizar.

Sigo intentando y nada, no lo logro conseguir, ella me esta mirando fijamente a los ojos, el nerviosismo opaca mi sentido, siento que soy todavía muy joven para hacerlo, igual no hay afán de nada, pero la presión social y además la de ella es insoportable; no se que hacer, todo lo que me han dicho no tiene sentido en este momento, es ahora o nunca, es algo que necesito hacer, es algo que necesito saber hacer, es muy importante para mi, estos  pensamientos se vuelven mas recurrentes en mi.

La habitación es amplia, hay una buena iluminación, que para este cometido sirve mucho en primeras instancias, ella es alta, de cabello negro, mayor que yo, mas experimentada y con mucha mas practica, su belleza es intimidante, grandes ojos cafés que me miran intensamente, su impaciencia es opacada por su deseo, una grandes manos me acarician y me indican lo que debo de hacer, no se que hacer es verdad, pero lo intentare; ella por ultima vez, acomoda tiernamente sus manos entre las mías, se desliza hacia mi como un viento otoñal, me mira a los ojos y luego baja su mirada, suavemente se pone de rodillas y desata mis zapatos, y me vuelve a mirar, yo sin saber que hacer observo ese rostro angelical, miro mis pies y en un momento de inspiración y deseo, se que hacer…Paso el cordón derecho por la orejita del cordón izquierdo le doy una vueltita y hago un nudito y listo. Ya aprendí a amarrarme los zapatos.

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El Pelao

 El pelao como le llamaban zarpo afanosamente como siempre lo hacia, era de mañana y se dirigía hacia Panamá a traer loza para comerciar, el año 1950, el lugar una playa desolada que hoy es puerto allá en turbo.

El pelao se alisto para partir, en una pequeña lancha con un motor 50, casi medio día le tomaba llegar según las condiciones del clima, prendió su motor y navego lentamente sin ninguna guía, solo el conocimiento de las estrellas y el mar.

Llego a su destino alrededor de las 11 a.m se dirigió donde acostumbraba a comprar a loza normalmente, se encontró con un remate de una loza dizque lo mas de bonita, no perdió tiempo y cargo el pequeño bote con mas de lo acostumbrado, pues tenia que aprovechar.

La loza rozaba el borde del bote, pero el se sentía tranquilo pues el mar estaba sereno. Cargo, tanqueó y zarpo, el sonido de la loza mal empacada lo acompañaba junto con el sonido de las olas, ¿olas?  Se pregunto, miro a su horizonte y diviso que el cielo se partía en dos, una oscura nube lo esperaba; apenas estaba a la mitad de su viaje y un aguacero empezó a caer, su bote sobrecargado no soportaría el peso de la lluvia y ni el bamboleo de las olas así que predijo lo peor. 20 minutos después estaba flotando maldiciendo  la hp loza en promoción, el pelao se tenía confianza como nadador, así que se sintió tranquilo en el agua. 15 minutos después había escampado, mas rabia le dio pero siguió nadando hacia su destino, el problema la corriente había cambiado, eso si lo preocupo pues sabia que le tomaría mucho trabajo mantenerse a flote.

Cuatro horas después sentía desfallecer, el cansancio se apodero de el, por momentos sentía que se dormía, pero rápidamente lo despertaba el agua en su cara y el no poder respirar nadaba ligeramente hacia la superficie, la noche caía y el frío empezaba a cobrar su cuota ya que el se había despojado de su ropa al caer al agua, para estar mas livianito dice; de pronto observo una luz al frente, se dio cuenta de que ya estaba cerca, era la luz de una fogata que lo guiaba, llego como pudo a la playa, gateando llego hasta el fuego que se apagaba, se levantó y camino hasta la única cantina del lugar que estaba al frente de él, se paro en la puerta escurriendo agua y en calzoncillos, todos allí hicieron silencio y luego exploto una risotada unánime a lo que él dijo: es que había vajilla en promoción.    

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