El abogado del diablo una película de Taylor Hackford, que a través del simple argumento de un joven exitoso que es tentado por las mieles del éxito y el poder, desarrolla de una forma interesante la conocida y raída dicotomía entre el bien y el mal.
El personaje de Jhon Milton (Al Pacino) es el motor potenciador del mal por así decirlo, pues en un principio su comportamiento no obedece a ningún acto malvado, por el contrario se nos presenta de una forma seductora, interesante e irónica. Un carácter desconcertante para una figura netamente malvada (el diablo) pero esta construcción de personaje junto al desarrollo de la trama obedece a una idea romántica del ser y del deber ser.
Al mediados y al final de la trama nos encontramos que su carácter revolucionario es incuestionable, las ideas e interpretaciones de dios logran confundir el juicio, el supone una ruptura con una tradición, con un orden anterior y con una jerarquía de valores culturales y sociales, en nombre de una libertad autentica. El pensamiento de libertad absoluta es el ideal romántico, el principio de toda ética romántica: libertad formal en el arte, entendida como necesidad del individuo para explorarse y explorar el mundo exterior, y para lograr la comunicación del Uno con el Todo, en una marcha progresiva hacia el infinito. El romántico se concibe como un ser libre, el cual se manifiesta como un querer ser y un buscador de la verdad. No puede aceptar leyes ni a ninguna autoridad. Y esa representación de la libertad autentica se conduce por medio del mal (creación del anticristo) y la tentación, algo interesante que anotar es que en esta versión el bien no recibe ninguna sustentación o contraposición retórica a los desmandados discursos que lo atacan, podríamos pensar que en este caso el bien es inherente al ser (Kevin) y que la maldad es producto de la corrupción, pero esto también es la idea romántica de convertir al sujeto individual en el punto de vista desde el que había de considerarse el mundo. De modo que el verdadero desarrollo del tema romántico no suele ser el tema externo, sino la vida psicológica íntima (muy evidenciado en la esposa de Kevin). El espacio psíquico se hace cada vez más profundo y abismal. El Yo representado por el texto romántico es, por tanto, inevitablemente, el sujeto autor en el proceso de construirse a sí mismo: el esfuerzo de sobrepasar la conciencia de sí, convulsionada por los azares de la tentación es lo que en gran parte conduce al suicidio de Kevin, pero aquí un suicidio justificado y en este momento donde se reconoce el carácter ambiguo de las ideas del bien y del mal.
La noción del Bien es apenas relativa y fruto de juicio de valor, por lo tanto es subjetiva y sensible de la opinión personal. Según Jung[1], la búsqueda de la santidad es nefasta porque al identificarse unilateralmente con su parte buena, el individuo la juega contra su parte opuesta. Siendo un arquetipo, la sombra tiene poderosos contenidos afectivos, con capacidad de autonomía, obsesión y posesividad que le dan la capacidad de ascendencia sobre la estructura del ego.
En “El vizconde demediado” de Italo Calvino[2], el Vizconde Medardo di Terralba recibe un tiro de cañón en el medio del pecho, en una batalla entre turcos y cristianos, que lo divide por la mitad. Cuando retorna a su tierra natal, la mitad increíblemente mala reina absolutamente hasta que la otra mitad, la buena, reaparece para dejar a todos confusos. Si el pueblo ya no aguantaba las crueldades del medio-vizconde malo, ¿cómo soportar las virtudes de la mitad buena? .La mayor dificultad del hombre es hacerse íntegro, no un “vizconde demediado”. La mayor dificultad es unir los dos lados. Ya que el hombre no mal puro ni bien, el mal y el bien son dos 2 fuerzas que coexisten, son la cara y cruz de una misma moneda, es ilógico pensar en una lucha de poderes, siempre se nos plantea la llamada “lucha entre el bien y el mal” pero son dos condiciones que se definen mutuamente, para saber qué es lo bueno se debe conocer lo malo, la real lucha esta en el ser, la aceptación del bien y del mal como una fuerza conjunta, y es donde el moralismo y la inexactitud ética ha hecho mella. Porque ¿cómo distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo? El absolutismo religioso que nos condena por lo malo y que solo concibe un mundo bueno y o malo. La idea suicida es uno de los pecados más señalados por la religión, en la película es una respuesta a la presión ejercida por el mal, de una forma lo justifica como bueno, pero la posibilidad de elegir (libre albedrío) nos trae la idea de que son ajenas al conflicto del ser, pues si no lo fuesen simplemente lo obligarían (Escena final donde Kevin decide no engendrar el anticristo).
¿Y qué tan libre es el libre albedrío? La voluntad humana es la habilidad de escoger entre varias alternativas. Nuestra voluntad decide las acciones basada en un número de opciones. Sin embargo, esto no significa que el poder de decidir se encuentra libre de toda influencia. Usted toma decisiones basándose en su entendimiento, sus sentimientos, sus gustos y aversiones, y en sus deseos. En otras palabras, su albedrío no está libre de usted! Sus decisiones están determinadas por su propio carácter básico. El albedrío no es independiente de su naturaleza sino es un esclavo de ella. Sus decisiones no moldean su carácter, sino que su carácter dirige la toma de sus decisiones. El albedrío es bastante parcial a lo que usted conoce, siente, ama, y desea. Usted siempre escoge basado en su disposición, de acuerdo a la condición de su corazón.[3]
En conclusión no podemos considerar que el bien y el mal luchan, simplemente existen como ideas intangibles, que se ajustan a los juicios de valor, a los achaques morales y el entendimiento ético de cada persona, el bien irónicamente puede suceder en mal y viceversa una idea moderna que obedece al esa evolución romántica que devalúa el absolutismo histórico. El ser en todos sus aspectos es trasgredido por sus opiniones y pensamientos existenciales el relativismo abarca ya, en toda su esplendor todas las condiciones morales, éticas y religiosas que hasta el libre albedrío es relativo a nuestra voluntad. El hombre esta entonces condenado a una lucha perpetua entre tanto no se acepte o se reconozca como ser ambiguo, relativo y finito.
“Si el bien y el mal son las dos caras de una misma moneda es el hombre el que la lanza”.
[1]Carl Gustav Jung http://webspace.ship.edu/cgboer/jungesp.html
[2]Italo Calvino http://www.booksfactory.com/writers/calvino_es.htm
[3] EL MITO DEL LIBRE ALBEDRÍO
Walter J. Chantry http://lumbrera.wordpress.com/2008/07/13/%C2%BFlibre-albedrio/