De mirada cansada, sus pies se arrastraban como los de un viejo, a pesar que su cabello, que parecía que lo peinara el viento, no asomaba ni una sola cana, nunca lo sentía llegar, inmutable ante la algarabía de los jóvenes, entraba al salón como si fuese hacia su habitación, descargaba sus libros, acomodaba sus lentes, exhalaba larga y pausadamente, inhalaba un poco y procedía a saludar, abría un libro, se sentaba y tomaba lista. La paciencia propia de un artista se hacia notar, una materia imperdible decíamos, todo era ganable pues el arte es una expresión propia, y quien era el para evaluar los sentimientos de las demás personas decía. Trazos limpios y perfectos dirigidos por piel y venas mas que por carne y huesos, la bulla era cada ves mayor tanta que la gente se cansaba, pero para el era como si no existiéramos, uno pensaría que el no exigía nada de nosotros pero por el contrario nosotros no exigíamos nada de el.
Siempre me pregunté quien había detrás de esos trazos, cuando dibujaba su expresión cambiaba, volvía a la vida, era como si esta recuperara su sentido, terminaba de dibujar y el mundo oscurecía.
Un día algo paso, era el día que lo esperaba, ese día no quería que llegara sin ser advertido, de pronto un saludo, una pequeña charla o una mirada reverencial lo hubiese hecho sentir algo agradable, pero nada paso, nunca llegó, aunque es algo poco frecuente no es anormal, pero ese día si lo era, nadie llegó, nadie nos dio explicación. A la semana siguiente seguía esperando aquella mirada cansada de trazos limpios, pero por el contrario sentí una presencia abrumadora, cabello recién peinado, de caminar seguro y mirada imponente, con un cuadernillo bajo el brazo, de respiración rápida, los botones de su camisa parecían casi reventar, a todos nos pareció muy extraño, este se presentó como el reemplazo de aquel maravilloso artista, una desconcierto general abrumaba el ambiente que fue roto por un trazo fuerte y corto. ¿Que paso entonces? Pregunte, a lo que el me dijo: El ha dejado de dibujar.
La gente rió pues pensaron que lo habían despedido, por un momento yo también lo pensé pero después de un momento lo entendí, solo había una razón para que el dejara de dibujar, desde un 10 piso, en el aire, aquel admirable artista fue incapaz de dibujar algo para que su vida volviera a tomar algún sentido.
…”En memoria a Ricardo, el primer Artista que conocí. Q.E.P.D“
Nací con las manos vacías,moriré con las manos vacías.
He visto la vida en su máxima expresión,
con las manos vacías.
Marlo Morgan
Alfredo: ratos sin entrar a tu blog que veo sigue lleno de historias bellas y sesudas.
Por favor entremos en contacto hoy mismo para que podamos reunirnos esta nochecita en La Loma y trabajar en nuestro proyecto de HiperBarrio.
Excelente entrada. Sencillamente, sin palabras.
la verdad es que me alegra mucho que volvieras a escribir, la entrada es súper bacana, lo único que tengo por decír es “excelente”.