En la entrevista que Virginia Vallejo le concede a Álvaro García en su programa primera línea el 7 de octubre 2007.
- Cualquier hombre de clase media le compra una camioneta a su esposa.
- Pablo Escobar era considerado el séptimo hombre mas rico del mundo… cada vez que Pablo me dejaba yo me iba con uno más rico.
- Santofimio fue el hombre que corrompió a Pablo Escobar.
- Yo solo quiero un hombre honesto con un avión.
- En la guerra de carteles me convertí en una Helena de Troya sin quererlo.
- ¿Que la enamoró de Pablo? De Pablo me enamoró que gastó 2 millones de dólares en gasolina de avión para verme… si eso no es amor entonces que lo es.
- Cuando Pablo traficaba con la coca, era un negocio inocente, no lo que es ahora.
- Yo fui la persona que descubrió a Pablo Escobar, yo fui quien lo lanzo a la fama.
- Pablo no era un narcotraficante, era un mito, era un hombre que tenias todos los medios para se un líder político; yo no me enamoré de un narcotraficante me enamore de un líder político.
Yo no se ustedes queridos lectores que opinaran, pero esta señora para mi que necesita urgentemente ayuda siquiátrica o algo así, quedo traumada con la experiencia vivida, no me quiero ni imaginar de que hablara en su libro (Amando a Pablo odiando a Escobar), si alguien se lo lee por favor que me cuente (a ver si ampliamos las frases).
Saludos

buenisimos los apuntes que captaste de la entrevista, yo también me la ví y fué super charra esa “señora” diciendo que ella nunca le habia pedido nada, ja ja ja se le crée no?
*O cuando dijo que de sus viajes le traía los regalitos a la esposa de Pablo.
*que ella estaba acostumbrada desde siempre a estar entre los lujos y las personas mas distinguidas, que por eso Napoles no la habia asombrado, que fincas grandes con pista de aterrizaje hacian parte normal de sus fines de semana.ja ja ja
*ella nunca le preguntó a Pablo de cuanto era su fortuna, solo le importaba en lo que se la gastaba.(claro con ella)
*una de las cosas que mas la enamoró de Pablo fué haber emprendido la obra Medellin sin tugurios, disque por que se aguanto el olor jediondo de no se cuantos cuerpos descomponiendose al lado de ellos mientras sacaban de allí a las personas sobrevivientes, uy que jijuemadre tan humilde no?
Mejor dicho, esa “señora lo que hizo con esa entrevista fué regalarnos muy cordialmente un ratico de diversion despues de esa pelicula tan violenta de ELEKTRA, apenas fué como para terminar bien la noche.
Excelente post mi apreciado Almar.
Gracias apreciada chocolatmoon por tu comentario y que bueno que me ayudes a ampliar la lista citas de nuestra comediante Virginia, frases cargadas de sentido filosófico y enseñanzas de vida.
Pero no nos olvidemos que es misma noche después de terminada la entrevista siguió el debate sobre la entrevista que tenia como participantes a Poncho Renteria, el ex Fiscal de la nación Alfonso López Méndez entre otros, los cuales trataban de disimular la gracia que les causaba el reciente hecho, creo que estaban preparados para afrontar un sinnúmero de temáticas importantes y se encontraron hablando de gasolina de avión (muy buena para enamorar) de Rolls Royce (por que si lo pedía se lo daban) etc. Definitivamente todo un Festival del Humor ¿A quien traerán el otro año?
Gracias por resumir la estupidez y banalidad con que ésa señora mira el mundo. Por culpa de gente poderosa como ella estamos como estamos.
Patéticas ésas declaraciones y el circo que montó la programadora. Yo no lo ví pero entiendo que le dieron micrófono abierto y el periodista no hizo una contrapregunta. Según lo que cuenta Victorsolano.com
Te recomiendo que leas su nota.
ps yo si le creo a virginia y he leido mucho d pablo escobar y puedo decir q si fue capas de eso y mucho mas. mira poarece que a los q le falta elk tornillo es a los ignorantes q escribieron esas barrabazadas diciendo q a virginia era una qq interdicta??? por favor tiene los pies mas en la tierra y se la ha gozado mas q todos nosotros att mkks
Señores entiendan que esa entrevista fue editada para desprestigiarla, es admirable esta señora tener los cojones de decirle a todo un país uen era quien hace 20 años y que actualmente viven sus retoños.
Yo me estoy leyendo el libro y no me parece esta sea una persona que necesite ayuda psiquiatrica, por el contrario esta tan cuerda que asusta su falta de escrúupulos cuando paquetes de $100 se le ponen frente a sus narices, cuando le hablan de aviones o viajes en donde puede gastar mas de $100.000. Para ella no importa cuantas personas este claro psicopata asesinó para sus bolso Gucci y sus carteras Louis Voitton. Ella se hace ver también como una víctima de Pablo Escobar cuando en realidad era la mejor complice que haya tenido este hombre. Habla a veces del dolor que pasaron las personas que fueron asesinadas por Pablo Escobar mostrando una compasión de mentirita, como para que por un momento se nos olvide la frivolidad con la que ha venido relatando todas y cada una de sus acciones. Lo que me parece increible es que una mujer tan inteligente y brillante para el peridismo y muchas cosas en su vida sea tan frivola y estupida en muchos otros aspectos de su vida.
El libro por su parte es muy interesante porque habla de todo el proceso de este hombre hasta el momento de su caida…mas tiene también parte de la frivolidad de la vida de esta mujer que lo que lo hace caer en un letargo nada favorable.
No me gusta juzgar sin estar en los zapatos de las personas pero en este caso me parece que en mi vida sería capáz de hacerme la vista gorda al sufrimiento de los demás por millones de dolares, creo que es algo que se lleva en la genética, que hay que nacer malo o dañado como esta señora y su difunto amante.
Yo igual estoy leyendo el libro y se me hace que si fue verdad pero claro engrándese y fantasea de algunos secesos, lo que si es nos da a entender que no le importo que fuera casado y ser la amante y que casi siempre comenta en el libro que cuando Pablo decide algo trascendental en su vida, iba y le pregunta su opinión a ella y en base a eso Pablo decidía.
yo estoy leyendo el libro en este momento y me parece q la sra.vallejo es una de las mujeres con mas historias q contar q la ya contadas es una diva de su epoca q le dice en la cara lo q piensa a un capo de capos o mejor dicho al capo de los capos el don era es y sera historia en ests mundo xq consiguio el dinero a costa de la droga mas consumida en el planeta y creen algunos q lo matan x eso yo pienso q lo matan xq el pana tenia demasiados cojones para estar entre tantas personas, avaras y con muchas cosas q perder… el y ella son una evidente prueba de locura, amor, y dinero xq a ver kien puede decir q si en este momento se nos presenta a la vuelta de la eskina un don con tanto poder y dinero alguna mujer le va a decir q no simplemente xq trafica o vendio su alma al diablo es exitante tantas experiencias vividas con el don pablo si me preguntan a mi yo pienso q el encontro a alguien a su medida para poder descargar todo lo q no podia contarle ni a su almoada jajajaj a vida mas lok eres unik sra.vallejo
hola! yo tambien me estoy leyendo el libro y de verdad creo q ella necesita ayuda porque para transmitir un mensaje no es necesario repetir una y otra vez lo diva que ella era en sus años, tampoco nos interesa a los lectores que media humanidad la pretendiera, ni las marcas, joyas y precios de las ropas que usa, en realidad creo que como lectores al comprar el libro esperabamos conocer otro lado de pablo! no todos sus aires de gran diva y sex simbol como ella los relata! y ojo yo no soy de colombia, no conozco a la señora pero con sus descripciones en el libro me basta!!
La verdad es que Virginia es una mujer de mundo que ha vivido tantas experiencias y les pregunto ¿Quien sabría manejar una situación como la que está pasando esta mujer, teniendo en cuenta el trauma generado durante tantos años de incesantes amenzas? ¿O les parece lógico que un ser humano no tenga la virtud de arrepentirse por los errores cometidos en el pasado?. Lo que Virginia demostró fue el claro ejemplo de un ser humano que deseó ser alguien destacado y que profesionalmente luchó por un lugar en la sociedad, pero que se le presentaron oportunidades que estoy seguro la mayoría de ustedes no rechazaría.
VIRGINIA TE FELICITO POR TU ENTEREZA, ERES EL EJEMPLO DE LUCHA Y DEDICACIÓN PARA CONSEGUIR LOS OBJETIVOS QUE TE TRAZASTE, TUS ERRORES SON UNA EXRESIÓN DE LO QUE SIGNIFICA LA PALABRA “HUMANO”, TU BELLEZA, UNA LEYENDA QUE NO SE EXTINGUIRÁ.
termine de leer el libro y pienso que la señora se la pasa restregando lo diva que era. no puede decir que era inocente de los negocios de su amorcito, a su novio anterior el tipo le daba droga. esa mujer no tiene entrañas, solo le interesaba el dinero, solo experimento ” dolr por las victimas cuando vio que podia convertirse en una, como le paso. Esta pagando todo lo que hizo y lo que dejo de hacer
La verdad es nadie esta limpio de pecados para tirar la primera piedra. Yo tambien pienso que Virginia tiene los pantalones bien puestos y que nada de los comentarios negativos que la gente haga, callara lo que tiene que decir al mundo.
La felicito Virginia, un muy buen libro, les recomiento que lo lean, captara su atencion de principio a fin!
La mayoría de las opiniones leídas son bastante superficiales ya que no te puedes quedar solo con los comentarios de Virginia sobre su belleza y su ropa, eso es solo el acompañamiento de la increible historia que ella relata y concuerdo con el gran valor que tuvo para lidiar con situaciones tan pero tan extremas como lo son las relaciones con la mafia, otra un poco más tonta muere en el intento. Por eso pienso que es una mujer inteligente y ¡por favor! no sean envidiosas! porque la mayoría de las mujeres que la critican, acaso ¿no habrían caido rendidas ante un Pablo Escobar forrado en plata?????
Vivo en new york y lei el libre de Virginia y le creo hasta el punto final de su ultima pagina. Una mujer culta estudiada inteligente y muy valiente es una mujer que a pesar de su pasado ha seguido adelante. Aqui en USA la gente preparada y con sentido comun vemos a Virginia como una de las unicas mujeres inteligentes que ha tenido colombia a nivel mundial. Aqui colombia y los colombianos son mal vistos a todo mundo le dan terror y que mal me parece que en ves de apoyarla y tenerle como lo que fue una gran mujer y diva ahora vengan los mismos colombianos a desprestigiarla apoyenla y agradescan que hay una mujer que cuando se lee su nombre no se le asocia ni como prostituta u oportunista. Siempre tuvo mucho dinero y condicion social y simplemente es una high class de colombia y siempre le fue antes durante y despues de conocer a pablo escobar. Una mujer como ella que muchos hombres pretendian no creo que haya sido una psicopata y loca de los años 80 . Piensen y dejen de calumniarla que aqui la apoyamos todos y en Barnes and Nobles su libre esta agotado y mucha gente americana ha comprado mas de 3 libros por persona para heredar a sus hijos. Le creemos los ciudadanos de estados unidos que fue una victima mas de colombia y de todo lo q es su pais. Respeto su inteligencia y su valor. Dejen de desprestigiarle y hagan algo por su pais que cada dia da mucha dolor la guerra infernal en que viven. Por algo el gobierno americano le ha dado todo su apoyo y los ciudadanos de igual manera ya que es toda una Señora que a pesar de ser amante de un mafioso es la unica mujer digna que cualquier hombre inteligente quisiera tener. Te apoyamos Virginia. No matter what happened she will always be one of the best woman of the history of Colombia. If you dont know her Dont judge her.
ESO ES BUENO QUE HABLEN Y MURMUREN DE VIRGINIA VALLEJO POR QUE ESO LE DARA MAS POPURALIDAD MAS DE LA ADQUIRIDIA POR SU RADIANTE BELLEZA POR QUE PUEDO DECIR QUE EN COLOMBIA HAY MUY POCAS POR NO DECIR QUE NO HAY COMO ELLA TRAS DE SER BELLA ES INTELIGENTE Y A PESAR DE LOS ERRORES COMETIDOS NOS AH REPRESENTADO EN EL EXTRANGERO, SIGAN A SI HABLANDO DE ELLA QUE ELLA ESTA MUY CONTENTA POR QUE POR FIN CONTO SU VERDAD , CUANDO UNO SE ENAMORA NO MIDE LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS.SEÑORES DIGANME QUE MUJER DE LA FARANDULA ES TAN ELEGANTE CON TANTA FINURA Y CON TANTO CACHE?QUE HASTA CON ARAPOS SE VE RADIANTE NO ME DIGAN QUE LAS MODELITOS DE AHORA QUE SE TIENEN QUE ACOSTAR CON SUS REPRESENTANTES PARA PODER SALIR EN LA TELEVISION UNAS MUCHACHAS QUE NI SIQUIERA SABEN HABLAR ,PUES YO TERMINO CON UNA, MEJOR CON DOS FRASES QUE DIJO UNA MUJER MARAILLOSA Y QUE CONPARO CON VIRGINIA, “A UNA ARTIZTA NO SE ESCUDRIÑA SE LE INVENTA” Y LA OTRA PARA TERMINAR “LO QUE HAGAN LAS GENTES DE LA CINTURA HACIA ABAJO SON SUS HISTORIAS NO LAS MIAS” QUE VIVA LA BELLEZA.
Terminé de leer el libro.
Me gustó que expresa tanto el amor como el odio y las razones de esos sentimientos, por Pablo Escobar.
También relata hechos que hasta el sol de hoy son un misterio.
Sin embargo, si tiene un ego del tamaño del universo. Al final me deja una sensación de una persona verdaderamente triste, sola, sin amor verdadero, esclava de las posesiones y de las apariencias.
Virginia Vallejo es mi idolo la persona que idolatro y admiro numero 1. El amor verdadero es dificil de conseguir, es un sueño dificil de alcanzar, la verdad Virginia Vallejo deberia querer y amar a un hombre por lo que es no por lo que tiene. Virginia Vallejo tiene mucha razon el dinero, la fama, el interes, las apariencias y las posesiones lo convierten a uno en una mascara dura que al final se queda triste.
yo tambien he terminado esta trade de leer el libro, y quien diga que no lo dio todo por el amor de una persona pues no esta enamorada o no lo ha estado jamas. eso que dicen que es muy frivola por acordarse de cada detalle de ropa o accesorios y costos de las cosas…pues es solo un recuerdo, quien no tenga sueños a colores que no responda nunca todo esto, pues cuando uno recuerda momentos que marcaron su vida, recuerda cada instante y hasta de color de medias estaba usando en ese moneto. yo si creo lo que dice, esta bien no se puede meter al fuego las manos por nadie, pero si ella quiere contar esa version de las cosas esta perfectamente bien, fue y es su vida y aunque todos podemos y todos hemos criticado la vida de los demas, creo que solo por que ella es una mujer publica son todos los comentarios que estan y seguiran habiendo en contra de ella, a mi no me molesta que esa señora se hubiera creido la mas bella del mundo, al contrario me encanta la idea de que alguna mujer piense eso de ella misma, y bueno si nacio y se crio y tubo toda esa buena leche en buena hora, pero se jodio con todo lo que paso por decirlo de alguna manera. yo tambien me hubiera podido enamorar de una persona asi y no siendo ella, sino tratando a la persona tal y como es, por que como ella bien lo dice no conocio al que termino siendo, sino al enamorador que daba todo por tenerla a su lado, ya si lo ven desde el punto de vista cucufato de que era un hombre casado…asi pasaron las cosas y no se pueden cambiar. tomenlo como una novela que surgio de la imaginacion de alguien, no como el pasado de un pais que tubo tanto sufrimiento de por medio y veran que tambien se pueden enmorar de el. y si, yo tambien creo que ella es capaz de relatar con sangre fria cualquier cosa de su vida, cosa que es un gran don de los escritores, aunque a veces cause tantas penas acordarse de tanto detalle y de lo que es tan dificil de perdonar como son las palabras dichas y los hecho ocurridos. a mi si me gusto mucho todo el libro ya que conoces parte de la historia que paso relamnte no solo desde el lado de la justicia que muchas veces miente y trata de ocultar quienes fueron relamente los culpables y le hecha mas leña al fuego, es como que ella la doña que todo escuchaba y nada decia, tener todo ese peso encima relamente debio de ser horrible y debe de ser horrible para todas las personas que tengan un trabajo callar. pero yo no digo tampoco que sea una santa, no ojo no lo digo, sino que esta bien que alguien que no saco provecho de nada y que fue parte de victima de eso tenga una opinion y pueda expresarlo y sacar los paños al aire de cosas que derrepente nunca se huebieran podido enterar, como es la vida, historia de alguien como el sr escobar.
Virginia dira muchas verdades pero acomodara muchas mentiras.el gran amor de pablo escobar fue la esposa victoria tal y como atestiguaron sus familiares.el capo utilizo a virginia asi como los rodriguez orejuela es comprensible el odio visceral de virginia por la clase dirigente y por los rodriguez y al final por pablo pues virginia de ambicion desmedida y solo pensando en cosas superficiales que la cartera gucci que la cartera vuiton y todas esas cosas plasticas y vanas de la vida le pasaron la factura .Porque los capos la utilizaron pero no le dejaron nadita quedo empelotica la pobre esa es la rabia
queridos lectores a mi me encanto el libro amando a pablo odiando a escobar, saben me hubiera imaginado otro final talvez mis ojos querian ver otro tipico cuento de hadas el (malo) se vuelve bueno y se casa con la hermosa princesa y todos felices i contentos. ahora si bien es cierto quien no se ha enamorado de un amor imposible de esos que la mama a uno le dicen es malo y uno de terco se encapricha y se vuelve una adiccion. veamos con otros ojos a una escritora escribio con el corazon y eso es lo que cuenta me involucre tanto con la obra que al final de obra me la lei 2 veces mas y llore y suspire y tambien la senti gracias.
yo considero q el libro esta buenisimo…… admiro de alguna manera a virginia vallejo fue una mujer q a pesar de muchas situaciones dificiles supo mantener un equilibrio entre el bien y su relacion con dos mundos sucios e hipocritas como lo son en narcotrafico y la poliotica…….creo q es verdad q vivio en mucho lujo desde q nacio y q si hace mucha referencia a la marca de su ropa a todo lo q poseia q era una diva un simbolo sexual…. pero creo q su fin con decir todo eso en su libro viendo un poco mas alla de su ego era q nosotros como lectores nos dieramos cuenta que ella siendo todo lo q era teniendo todo lo q tenia se enamoro y dejo todo de lado por el capo mas impontante de cocaina de estos tiempos o sea todo lo opusto a ella xq si bien es verdad q era rico venia de abajo un mundo totalmente desconocido y nuevo para ella y aun asi tubo el valor de entrar en el……recuerden q el amor es ciego y q virginia no se enamoro del asecino, del narco,si no de escobar como hombre.
y dejando un poco d lado a ella creo q escobar como todo hombre tubo su parte buena es verdad arrodillo a su pais en un momnto critico mato y violo a muchas mujeres hizo un daño terrible a muchas personas a parte de ser un narco….. pero creo q detras d todo en algun momnto hubo un hombre q ayudo a su pais .q mjoro la condicion de vida de mas de 2500 perosonas q fundo canchas y colegios q d verdad conocio la probreza d cara q no dudo en meterse en un basurero siendo uno de los hombres mas ricos del mundo ………bueh es mi opinion
ES UNA MUJER QUE SOLO LE INTERESABA EL DINERO Y EL PODER DE PABLO ESCOBAR, UNA MUJER QUE HOY POR HOY ES FAMOSA SIMPLEMENTE POR HABER SIDO LA ¨AMANTE¨ DE PABLO ESCOBAR Y NADA MAS QUE ESO ….
SOLO LA ESPOSA DE PABLO ESCOBAR PODRIA RELTAR LO QUE FUE LA VIDA DEL CAPO DE CAPOS SIMPLEMENTE PORQUE ELLA VIVIO SIEMPRE A SU LADO ASTA EL ULTIMO MOMENTO SIN IMPORTARLE SI ERA TRAFICANTE , SI LA ENGAÑABA O NO
AMI PUNTO DE VISTA SI VIAJABA DE TAN LEJOS PARA VER A ESTA MUJER ¨VIRGINIA VALLEJO¨SIMPLEMETE ERA UN ANTOJO , UN LUJO, UNA SIMPLE VISITA DE PLACER PARA EL SEÑOR , UNO MAS DE SUS CAPRICHOS, Y DE QUE LA QUERIA LA QUERIA NADIE DISE LO CONTRARIO PERO, DE QUERERLA A AMARLA AY UN LARGO TRECHO
SINO ES ASI ENTONSES PORQUE NUNCA TUBO HIJOS CON VIRGINIA ¨[ PORQUE SIMPLEMENTE LA DE TODO RESPETO , LA QUE TENIA EL LUGAR EN LA SOCIEDAD Y LA QUE LE DIO HIJOS A PABLO FUE SU SEÑORA ESPOSA]
UNA MUJER QUE PARA MI TIENE TODO EL RESPETO DEL MUNDO YA QUE SIEMPRE A PESAR DE TODO ASTA EL DIA DE HOY SE A DADO SU LUGAR Y SE A DADO A RESPETAR SIEMPRE …. ELLA SI ES UNA DAMA , ELLA AUNQUE LES PESE A MUCHOS SIEMPRE SERA LA ESPOSA DE PABLO ESCOBAR Y ME IMAGINO QUE SOLO ELLA TENDRIA EL DERECHO DE PUBLICAR UN LIBRO UNA PELICULA UNA NOVELA QUE SE YO DE LO QUE FUE SU VIDA CON PABLO MAS NO LO A HECHO ( Porque a diferiencia de otras oportunistas no busca la fama ni el reconocimiento de nadie a costas del difunto pablo escobar) SIMPLEMTE HAY SE MUESTRA QUE ESTA MUJER SIEMPRE BUSCO LA FAMA EL INTERES Y EL DINERO DE PABLO ESCOBAR
SIN MAS QUE EXPRESAR NO ES UNA MUJER QUE LO AMO PORQE SI FUERA ASI NI VIVO NI MUERTO SE ABLA PARA BIEN O PARA MAL DE LA PERSONA QUE AMAS Y QUE TANTO TE DIO
mujersuela oportunista roba maridos es lo que es esta mujer .
URL:http://images.google.com.co/imgres?imgurl=http://virginiavallejo.com/0080.jpg&imgrefurl=http://virginiavallejo.com/index-es.html&usg=__8ph4-MQ6kR6X6D1UBDx5PaL0jj4=&h=1587&w=1142&sz=494&hl=es&start=12&um=1&tbnid=y_fgfkrOdmYWIM:&tbnh=150&tbnw=108&prev=/images%3Fq%3DVirginiaVallejo%26hl%3Des%26sa%3DG%26um%3D1
Entrevista de Virginia Vallejo a Diana Cariboni, directora de Inter Press Service
1. ¿Cuáles son las claves del testimonio que usted prestó el pasado 11 de julio en Miami a la fiscalía colombiana sobre la toma del Palacio de Justicia?
Confirmar la financiación de la toma por parte de Pablo Escobar y el doble objeto que con ella se pretendía: para los grandes narcotraficantes, el robo de sus expedientes del Palacio de Justicia antes de que la Corte Suprema pudiera iniciar su estudio para pronunciarse sobre sus extradiciones hacia Estados Unidos; para el grupo insurgente M-19, denunciar la desaparición de gran cantidad de antiguos miembros suyos, del Ejército Popular de Liberación y de la agrupación indígena Quintín Lame tras haberse acogido al Proceso de Paz de Belisario Betancourt, básicamente una amnistía para los miembros de grupos rebeldes que depusieran las armas. Tras tomarse el palacio, y mientras los
guerrilleros hurtaban los prontuarios de Pablo Escobar y sus socios, los comandantes de la toma exigirían la presencia del presidente Betancourt para llevarlo a juicio por traición a los acuerdos y exigirían espacios radiales al Gobierno para iniciar el proceso de desmovilización y pasar a constituirse en partido político.
2. Cuando publicó “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, en una entrevista a la
televisión colombiana, y ante la pregunta de por qué esperó hasta septiembre de 2007 para exponer sus memorias y denuncias contenidas en ese libro, usted respondió: Porque sólo ahora se cierra el círculo. ¿A qué se refería?
Durante veinte años, había guardado un silencio hermético sobre Pablo Escobar, no sólo por terror sino por vergüenza. Me refería al hecho de que Álvaro Uribe, muy cercano a Pablo Escobar y a sus socios en el cartel de Medellín, acababa de nombrar a cuatro periodistas salidos de El Tiempo, el mayor diario del país, como ministros y a otro de sus propietarios como Vicepresidente. La enorme tajada de la pauta publicitaria del Estado – que en Colombia es el mayor anunciante – permitiría a la familia Santos subir el precio de Casa Editorial El Tiempo en momentos en que salía a la venta y los gigantes editoriales españoles Grupo Prisa y Planeta se la disputaban. El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, por su parte, se encargaría de la distribución de cinco
millardos de dólares en ayuda militar de los Estados Unidos a Colombia y de la
renovación de la flota aérea. Uribe nombró como Ministro de Relaciones exteriores a María Consuelo Araújo, hija y hermana de paramilitares cercanos al ex presidente Alfonso López, como embajador en París a Ernesto Samper, el ex presidente que recibió ocho millones de dólares del cartel de Cali para su campaña en 1994, como embajador en Madrid a Nohemí Sanín, prima política de Jorge Ochoa del cartel de Medellín, y como asesor presidencial a José Obdulio Gaviria, primo hermano de Pablo Escobar Gaviria. Y El Tiempo y la gran prensa guardaron total silencio.
Al mismo tiempo, los dueños de Neways, la multinacional que me había despojado de mi patrimonio y obstruido durante diez años la valoración de mi caso en una millonaria demanda de agencia comercial, se encontraban en el banquillo en Utah; el juicio contra los Rodríguez, jefes máximos del cartel de Cali – en cuya emisora radial había yo trabajado en 1984 cuando Gilberto Rodríguez sobornaba a presidentes de la República, senadores, gobernadores, generales, procuradores y fiscales delante de mí – estaba a punto de iniciarse en una corte de la Florida; y Alberto Santofimio, el candidato de Pablo Escobar, estaba siendo juzgado por presunta autoría intelectual en el asesinato de
Luis Carlos Galán en 1989. Todo se conjugó en un mismo mes, de manera providencial, y decidí ofrecer mi testimonio en los tres procesos y en el caso del Palacio de Justicia en 1985, a sabiendas de que me caería el mundo encima.
3. ¿Qué pasó con las fotografías de víctimas del Palacio de Justicia que usted recibió, a manera de amenaza? ¿Qué contenían? ¿Quién cree que las envió? En el libro afirma que se las entregó a Escobar. ¿Volvió a verlas?
Nunca supe quién me las envió, casi un año después de mi reunión con Pablo Escobar e Iván Marino Ospina a mediados de agosto de 1985, dos semanas antes de la muerte del comandante del M-19 en combate con el Ejército. Contenían imágenes de los cadáveres de dieciséis personas que habían sido torturadas, desolladas, castradas o violadas de la manera más salvaje. La carta que las acompañaba decía que me harían lo mismo que a aquellas inocentes personas, para hacerme pagar por los crímenes de mi amante y por haber participado en reuniones con guerrilleros. Tras los hechos del Palacio de Justicia,
yo me había jurado no volver a ver a Escobar, y para 1986 vivía en Cartagena e iba a casarme con el director del Acuario de las Islas. Estaba aterrorizada, no sólo por mi sino por mi futura familia, y decidí viajar a Medellín para entregarle a Pablo las fotografías, averiguar si lo que decía la carta era cierto, y pedirle protección. Él se quedó con todo, para ver si sus contactos en los organismos de inteligencia podían identificar las voces de quienes me amenazaban permanentemente por teléfono, y relacionarlas con las huellas digitales de las fotos y la grafología de la carta. Cuando, por razones explicadas
en mi libro, nos volvimos a ver unos meses después, Escobar me confirmó que los cadáveres pertenecían a las personas detenidas tras la toma del Palacio, a quienes los militares habían torturado hasta la muerte para averiguar si eran guerrilleros, y si tenían información sobre siete millones de dólares en armas y dinero que los narcotraficantes supuestamente habían pagado a otros comandantes del M-19. En realidad, les había entregado dos millones, uno en efectivo a Iván Marino Ospina y uno en armas a Álvaro Fayad, el comandante máximo del grupo rebelde, y había prometido aportar otros cinco para la campaña electoral del M-19, una vez se convirtiera en partido político legítimo,
si le ayudaba a declarar inconstitucional el tratado de extradición con los Estados Unidos. Escobar me describió las torturas infligidas a las víctimas – dos de ellas con nombre propio – ordenadas y supervisadas por el coronel Edilberto Sánchez Rubiano, a quien calificó de carnicero. Miembros del B-2, Inteligencia Militar, se las habían descrito a El Mejicano – Gonzalo Rodríguez Gacha, su mejor amigo y socio, residente en Bogotá y muy cercano a sectores del Ejército – y sus contactos en el F-2 de la Policía en Medellín habían corroborado la información. Nunca volví a ver las fotos ni la misiva que las acompañaba; Pablo me suplicó que intentara olvidarlas y, según creo, las quemó cuando no se pudo averiguar nada. Estoy segura de que quien las envió había presenciado las torturas o participado en ellas. Como yo era entonces una conocida periodista de televisión y radio, el remitente pretendía hacerme creer que Pablo y El
Mejicano, hombre de extrema derecha involucrado en la muerte de centenares de dirigentes del partido socialista Unión Patriótica, habían pagado al Ejército para que asesinara a los seis comandantes guerrilleros que participaron en la toma o en su planeación para no pagarles el saldo prometido, y que los capos eran los grandes responsables de todo lo ocurrido durante aquella jornada de espanto.
4. ¿Cómo cree usted que el ejército supo previamente de la toma del Palacio de Justicia?
No creo que el ejército supiera de la toma o conociera su fecha. Pero las autoridades estaban al tanto de las amenazas de Los Extraditables – como se autocalificaban los grandes narcotraficantes – a la Corte Suprema de Justicia. En aquellos días, Escobar no era todavía el terrorista de sus últimos seis años, el de los US $5,000 por cada policía muerto, las bombas en los centros comerciales y el avión de Avianca, o el atentado al servicio secreto DAS con ochocientas víctimas entre muertos y heridos. Para 1985, todavía invitaba a sus enemigos a escoger entre ¡Plata o plomo! Yo estaba convencida de que, ante la posibilidad de que la Corte Suprema ordenara su extradición a Estados Unidos, Pablo había viajado nuevamente a Centroamérica. Luego supe que en
ese año había enviado coronas de flores y cartas amenazantes a los magistrados que decidirían sobre su extradición y unos días antes de la toma, que tuvo lugar el 6 de noviembre de 1985, los periodistas nos enteramos de una reunión de los altos mandos en el Club Militar para estudiar el refuerzo de la seguridad del palacio ante las amenazas de Los Extraditables.
5. ¿Qué piensa usted hoy sobre los motivos de la masacre?
Como la justicia aún no estaba sistematizada, al prenderle fuego al Palacio y asesinar a los magistrados a sangre fría para que no quedaran testigos, los militares y los organismos de inteligencia se aseguraron de que 1,800 procesos por violaciones de derechos humanos desaparecieran para siempre; y, al atribuir al M-19 – responsable de la toma, más no del incendio y la masacre – toda la culpabilidad de aquella tragedia histórica, las fuerzas armadas y los dos partidos tradicionales beneficiarios de los narcos se aseguraron de que ningún grupo insurgente se convirtiera en partido legítimo y les disputara algún día el poder. En lo que toca a los detenidos, ya hemos explicado la razón
de su muerte y desaparición forzada.
6. La periodista irlandesa Ana Carrigan, en su libro El Palacio de Justicia Una
tragedia colombiana, sostiene que éste es de esos raros eventos que arrojan luces sobre toda una época. ¿Qué cambió en su país luego del Palacio de Justicia, por ejemplo en cuanto al papel de los militares?
Ana Carrigan siempre negó la relación del narcotráfico con el M-19, lo cual prueba el desconocimiento que se tiene en el exterior de la realidad colombiana. La financiaciónde la toma por parte de Pablo Escobar, y las razones para aquel pacto entre extraditables y guerrilleros, cambian totalmente la visión que se pueda tener de aquella tragedia y de sus consecuencias, que duran hasta hoy. Pero también prueban el éxito en el encubrimiento de los crímenes de Escobar por parte de medios como Semana, revista de Felipe López Caballero dirigida por Alejandro Santos, que a lo largo de los años ha protegido ferozmente a la viuda de Pablo Escobar y sus hijos de las acciones civiles de
miles de víctimas.
Con raras excepciones, los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militares – como los perpetrados durante las guerras – quedan en la impunidad. La justicia penal militar casi siempre los absuelve con argumentos de que el subalterno obedeció órdenes de superior, y éste cumplió con su deber de proteger el Estado de Derecho. En Colombia, los oficiales purgan condena en una guarnición militar o reciben la casa por cárcel, es decir, su palacete por cárcel, porque allá no hay generales pobres. En el caso del coronel Edilberto Sánchez Rubiano, director del B2 – el mismo organismo que en 1989 suministró a los dieciocho asesinos de Luis Carlos Galán los carnets para que pudieran acercarse a pocos metros del candidato presidencial y dispararle – el juez lo
acaba de dejar en libertad por vencimiento de términos, tras pagar una multa de US $4,000 por ordenar y supervisar la violación, tortura, muerte y desaparición forzada de más de una docena de personas. Mi testimonio de cinco horas ante la Fiscal Delegada para el reabierto caso de la Toma del Palacio de Justicia fue hurtado y filtrado a El Tiempo, el diario controlado por la familia del Vicepresidente Francisco Santos y dirigido, hasta hace pocos meses, por el hermano del Ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Lo editaron y adulteraron antes de publicar sólo las partes que incriminaban al M-19 con Pablo Escobar, y no las atrocidades cometidas por los militares o mis solicitudes de investigación de organismos y personalidades vinculadas con los hechos y con el narcotráfico. Pocos días después, el exdirector del B-2 y el ex candidato presidencial de Pablo Escobar, Alberto Santofimio, fueron liberados. Éste ya había pasado años en la cárcel por enriquecimiento ilícito y en 2007 había sido condenado a veinticuatro años de prisión por autoría intelectual en el asesinato de Luis Carlos Galán
en 1989 a manos de los hombres de Escobar. El juicio había sido cerrado tan pronto como yo ofrecí testificar contra él y toda la clase política; la de ayer y la de hoy, porqueson exactamente los mismos con distintas parejas.
El uso que Colombia está dando a la impresionante ayuda militar que recibe está legitimizando las más aberrantes violaciones de los derechos humanos y polarizando en contra suya a la mitad de Suramérica. En un país con un mínimo de justicia social y un sistema judicial medianamente eficiente Pablo Escobar y los carteles no hubieran prosperado. Los capos de la droga simbolizan, como nadie, el triunfo de la impunidad, porque una nación corrupta hasta el tuétano es no sólo pobre sino que sufre de complejo de culpa, y mi antiguo amante sabía, mejor que nadie, que a un Estado minado y débil se lo arrodilla fácilmente con el uso del terror. En un país serio y con una prensa independiente, Pablo Escobar llevaría cuarenta años en la cárcel, los cómplices de los carteles no estarían en el palacio presidencial y la embajada en Londres, los militares del Palacio de Justicia habrían recibido cien cadenas perpetuas y el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos hubiera tenido que responder ante la Corte Penal Internacional por los falsos positivos, más de tres mil jovencitos que salieron de sus casas para prestar el servicio militar obligatorio – para los pobres – pero fueron asesinados por miembros del ejército para cobrar recompensas por guerrilleros muertos en combate.
7. El gobierno de México militarizó el combate al narcotráfico y la cantidad de
asesinatos no ha dejado de subir. ¿Usted ve similitudes con el caso colombiano?
Los gobiernos mejicanos no hicieron nada frente a algo tan monstruoso como el
fenómeno de las mujeres de Juárez, quinientas treinta humildes trabajadoras de las maquiladoras violadas y muertas a manos de sádicos, dentro de ritos iniciáticos de los asesinos de los carteles. Ahora, con la guerra que azota la zona fronteriza con los Estados Unidos, la policía mejicana está pagando el precio de toda esa complicidad con el narcotráfico, toda esa indiferencia ante crímenes de lesa humanidad. Y esta vez le tocó el turno al ejército mejicano de enfrentarse a lo mismo que aquel medio millar de niñas inermes: números cada vez mayores e incontrolables del tipo de hombres a quienes el dinero convierte en monstruos, dispuestos a todo para continuar disfrutando de la impunidad y a hacerse matar antes de caer en manos de otros torturadores o de regresar a una vida de privaciones.
Creo que, en materia de narcoguerras contra el Estado, México va de ida y Colombia, tras la muerte de Escobar en 1993, viene ya de vuelta. La persecución contra el capo a finales de los ochenta y principios de los noventa legitimizó a los paramilitares enemigos suyos, que literalmente se convirtieron es socios del Estado y de los magnates embotelladores. Tras los golpes propinados a la guerrilla y el asesinato de muchos líderes sindicales y periodistas en zonas rurales, los paramilitares han pasado a manejar
el negocio de la droga y operan con niveles aberrantes de impunidad. Y últimamente he observado un fenómeno muy inquietante en ambos países: los militares de mayor rango confiesan que los subalternos, en cantidades masivas, se les están saliendo de las manos y convirtiéndose en auténticas bandas de delincuentes uniformados. Al igual que en Colombia, en la frontera mejicana con Estados Unidos muchos policías se colocaron al servicio de los carteles. Y en las zonas rurales de mi país, el ejército participa en las masacres o se hace el de la vista gorda ante la sevicia de grupos paramilitares contra los líderes sindicales, la prensa de oposición, los indígenas y las mujeres. El propósito de todo esa guerra sucia, tan ausente de la gran prensa como La Violencia de los años 50,
es que Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y los militares puedan seguirle vendiendo al mundo y, sobretodo al Pentágono, la derrota de las FARC, para seguirse repartiendo los billones de dólares en ayuda militar norteamericana a Colombia. La dolorosa verdad es que en América Latina, sobretodo en los países exportadores de drogas, los grupos rebeldes existirán y seguirán creciendo mientras no exista un sistema judicial eficiente, base de toda sociedad equitativa y civilizada. Las FARC no han desaparecido: simplemente se han replegado hacia el interior de las selvas donde han vivido siempre.
8. ¿En qué situación de seguridad está usted en este momento?
Cuando cerraron el juicio contra el excandidato presidencial Alberto Santofimio para que yo no pudiera testificar, pedí protección al gobierno de los Estados Unidos. Ofrecí al Departamento de Justicia mi evidencia en el proceso USA vs. Mower (dueños de Neways International) y la información en mi poder sobre los vínculos de la clase política con la familia Rodríguez Orejuela, en cuya estación de radio había yo trabajado a mediados de los 80, cuando su director era el expresidentes Carlos Lemos Simmonds y sus dueños no eran todavía los archienemigos de Pablo Escobar. En julio 18 de 2006 llegué a Miami en un avión de la DEA y la noticia causó revuelo internacional. Resultó que el Departamento de Justicia me necesitaba únicamente para un caso de USA vs. Rodríguez-Orejuela ocurrido en 1997. Yo había visto a Miguel Rodríguez sólo una vez
en mi vida, en 1984, cuando lo entrevisté en un concurrido coctel sobre una copa que su equipo de fútbol, el América de Cali, acababa de ganar; y a su hermano Gilberto lo había visto por última vez al otro día de salir de la cárcel en 1987, cuando pasó por mi casa con Alberto Santofimio camino del apartamento del ex presidente Alfonso López y su mujer, Cecilia Caballero, donde celebrarían su libertad con Ernesto Samper. Unos días después, Pablo y yo nos despedimos para siempre, porque se iba a esa guerra contra Cali y contra el estado que no pude parar y que estalló unas semanas después. De haber visto a alguien de aquel mundo estaría muerta: no sólo interceptaba mi teléfono, sino que a partir de enero de 1988 se convirtió en un monstruo que asesinaba con motosierras a un promedio de treinta personas diarias por la menor sospecha de cualquier vínculo con el cartel de Cali. Me dejó en la pobreza para obligarme a vivir en
Colombia y mi vida se convirtió en un infierno de llamadas a las emisoras que acabaron con mi carrera, y amenazas de sus enemigos y sus cómplices. Todo ello, sumado al atentado que los Rodríguez Orejuela ordenaron contra mí y del que me salvé milagrosamente, me llevaron a cooperar a partir de agosto de 1988 con la División Antidrogas de Interpol Wiesbaden, cuando pude salir de Colombia con una beca delgobierno alemán.
Si bien toda la información que entregué en Miami a la DEA y al prosecutor – el mismo del general Manuel Antonio Noriega – no servía para el caso contra los jefes del cartel de Cali, lo cierto es que a las pocas semanas de mi llegada éstos se declararon culpables y, sin tener que ir a un juicio costosísimo, los Estados Unidos tomaron posesión de los 2,100 millones de dólares que les tenían congelados y pudieron entregarle a Colombia la mitad. Como, tras mi salida, los medios de mi país cercanos a los presidentes Uribe, Samper y López me estaban acusando dizque de ser amante de los hermanos Rodríguez durante la era del narcoterrorismo – para que el Gobierno americano me colocara en la
llamada Lista Clinton y jamás pudiera abrir una cuenta bancaria – yo hubiera podido capitalizar el hecho, suministrar falsa información para acogerme al Programa de Protección de Testigos y reclamar un cheque mensual. Pero reconocer algo tan monstruoso no sólo hubiera sido impensable y una traición al hombre que amo hace casi veinte años y que de un tiempo para acá ya no puede escucharme ni verme, sino que el cambio de identidad me hubiera significado perder la voz que recuperé tras dos décadas de silencio obligado. Como no tenía dinero para quedarme en Estados Unidos, el Departamento de Justicia me ofreció toda su cooperación para obtener el asilo político desde Colombia, donde a mi regreso me protegería el Fiscal General de la Nación. Pero
yo sabía que me asesinarían al llegar, como había ocurrido con otras personas que habían ofrecido cooperación a las autoridades americanas – la esposa del contador del cartel de Cali y El Bandi César Villegas, sucesor de Álvaro Uribe en la Aeronáutica Civil – y decidí quedarme en este país, con mis dos moneditas de veinticinco centavos y una tonelada de equipaje. Me salvó el anticipo de mi libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, que se convirtió luego en el bestseller número uno en el mercado hispano de los Estados Unidos. En Colombia, tras agotar 20,000 ejemplares en las primeras dos semanas, el mercado fue devorado por la piratería.
Colombia es un país enfermo. Mis antiguos colegas me confiesan que, para mantenerse con vida o no exponerse a amenazas, hacen periodismo con guantes de seda. En Colombia los medios viven de las pautas publicitarias del Estado y pertenecen a magnates y políticos asociados con los carteles y los grupos paramilitares. Medios como El Tiempo y Semana acaban con la honra de las mujeres que el gobierno y los Santos no pueden mandar a violar de las Águilas Negras y promueven la piratería editorial para escarmentar a las escritoras que estén pensando en seguir mi ejemplo.
Mis enemigo declarados son todos ellos, sumados a siete millones de fanáticos del gobierno para quienes me he convertido en el enemigo público número uno de la imagen de Álvaro Uribe en el exterior. Ante las amenazas que recibo por todos los conductos y la presión de los medios dizque para que se me deporte para ser encarcelada por haber escrito un libro sobre la corrupción de los presidentes Alfonso López, Ernesto Samper y Álvaro Uribe y los crímenes de sus esbirros, el servicio secreto y los militares colombianos, y ante la proliferación de páginas web y blogs colombianos y cubanos donde se pide a los colombianos comprar mis libros pirateados para matarme de hambre, sólo puedo rogar a Dios que los Estados Unidos me concedan asilo político para seguir ejerciendo el derecho de ganarme el pan con mi trabajo como escritor.
Los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia llevan veintidós años
buscando los restos de sus seres queridos para poner flores sobre sus tumbas.
Representan a todas las clases sociales de Colombia y son el símbolo más desgarrador de la impotencia de los inermes en un país donde la Justicia está diseñada para encubrir a quienes detentan el poder político y proteger a quienes detentan el poder económico, incluidas las multinacionales. Los inermes de ayer son los torturados del Palacio de Justicia; los de hoy son los falsos positivos, el término utilizado para referirse a cientos de adolescentes muertos a manos del Estado. Y en cuanto a lo que hicieron conmigo por denunciar toda esta narcocorrupción que crece con el paso de los días, sólo puedo decir: Ayer fui un periodista testigo de la Historia. Hoy la escribo, para los colombianos que no la vivieron. Y apenas he comenzado.
Entrevista de Virginia Vallejo a Diana Cariboni, directora de Inter Press Service
1. ¿Cuáles son las claves del testimonio que usted prestó el pasado 11 de julio en Miami a la fiscalía colombiana sobre la toma del Palacio de Justicia?
Confirmar la financiación de la toma por parte de Pablo Escobar y el doble objeto que con ella se pretendía: para los grandes narcotraficantes, el robo de sus expedientes del Palacio de Justicia antes de que la Corte Suprema pudiera iniciar su estudio para pronunciarse sobre sus extradiciones hacia Estados Unidos; para el grupo insurgente M-19, denunciar la desaparición de gran cantidad de antiguos miembros suyos, del Ejército Popular de Liberación y de la agrupación indígena Quintín Lame tras haberse acogido al Proceso de Paz de Belisario Betancourt, básicamente una amnistía para los miembros de grupos rebeldes que depusieran las armas. Tras tomarse el palacio, y mientras los
guerrilleros hurtaban los prontuarios de Pablo Escobar y sus socios, los comandantes de la toma exigirían la presencia del presidente Betancourt para llevarlo a juicio por traición a los acuerdos y exigirían espacios radiales al Gobierno para iniciar el proceso de desmovilización y pasar a constituirse en partido político.
2. Cuando publicó “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, en una entrevista a la
televisión colombiana, y ante la pregunta de por qué esperó hasta septiembre de 2007 para exponer sus memorias y denuncias contenidas en ese libro, usted respondió: Porque sólo ahora se cierra el círculo. ¿A qué se refería?
Durante veinte años, había guardado un silencio hermético sobre Pablo Escobar, no sólo por terror sino por vergüenza. Me refería al hecho de que Álvaro Uribe, muy cercano a Pablo Escobar y a sus socios en el cartel de Medellín, acababa de nombrar a cuatro periodistas salidos de El Tiempo, el mayor diario del país, como ministros y a otro de sus propietarios como Vicepresidente. La enorme tajada de la pauta publicitaria del Estado – que en Colombia es el mayor anunciante – permitiría a la familia Santos subir el precio de Casa Editorial El Tiempo en momentos en que salía a la venta y los gigantes editoriales españoles Grupo Prisa y Planeta se la disputaban. El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, por su parte, se encargaría de la distribución de cinco
millardos de dólares en ayuda militar de los Estados Unidos a Colombia y de la
renovación de la flota aérea. Uribe nombró como Ministro de Relaciones exteriores a María Consuelo Araújo, hija y hermana de paramilitares cercanos al ex presidente Alfonso López, como embajador en París a Ernesto Samper, el ex presidente que recibió ocho millones de dólares del cartel de Cali para su campaña en 1994, como embajador en Madrid a Nohemí Sanín, prima política de Jorge Ochoa del cartel de Medellín, y como asesor presidencial a José Obdulio Gaviria, primo hermano de Pablo Escobar Gaviria. Y El Tiempo y la gran prensa guardaron total silencio.
Al mismo tiempo, los dueños de Neways, la multinacional que me había despojado de mi patrimonio y obstruido durante diez años la valoración de mi caso en una millonaria demanda de agencia comercial, se encontraban en el banquillo en Utah; el juicio contra los Rodríguez, jefes máximos del cartel de Cali – en cuya emisora radial había yo trabajado en 1984 cuando Gilberto Rodríguez sobornaba a presidentes de la República, senadores, gobernadores, generales, procuradores y fiscales delante de mí – estaba a punto de iniciarse en una corte de la Florida; y Alberto Santofimio, el candidato de Pablo Escobar, estaba siendo juzgado por presunta autoría intelectual en el asesinato de
Luis Carlos Galán en 1989. Todo se conjugó en un mismo mes, de manera providencial, y decidí ofrecer mi testimonio en los tres procesos y en el caso del Palacio de Justicia en 1985, a sabiendas de que me caería el mundo encima.
3. ¿Qué pasó con las fotografías de víctimas del Palacio de Justicia que usted recibió, a manera de amenaza? ¿Qué contenían? ¿Quién cree que las envió? En el libro afirma que se las entregó a Escobar. ¿Volvió a verlas?
Nunca supe quién me las envió, casi un año después de mi reunión con Pablo Escobar e Iván Marino Ospina a mediados de agosto de 1985, dos semanas antes de la muerte del comandante del M-19 en combate con el Ejército. Contenían imágenes de los cadáveres de dieciséis personas que habían sido torturadas, desolladas, castradas o violadas de la manera más salvaje. La carta que las acompañaba decía que me harían lo mismo que a aquellas inocentes personas, para hacerme pagar por los crímenes de mi amante y por haber participado en reuniones con guerrilleros. Tras los hechos del Palacio de Justicia,
yo me había jurado no volver a ver a Escobar, y para 1986 vivía en Cartagena e iba a casarme con el director del Acuario de las Islas. Estaba aterrorizada, no sólo por mi sino por mi futura familia, y decidí viajar a Medellín para entregarle a Pablo las fotografías, averiguar si lo que decía la carta era cierto, y pedirle protección. Él se quedó con todo, para ver si sus contactos en los organismos de inteligencia podían identificar las voces de quienes me amenazaban permanentemente por teléfono, y relacionarlas con las huellas digitales de las fotos y la grafología de la carta. Cuando, por razones explicadas
en mi libro, nos volvimos a ver unos meses después, Escobar me confirmó que los cadáveres pertenecían a las personas detenidas tras la toma del Palacio, a quienes los militares habían torturado hasta la muerte para averiguar si eran guerrilleros, y si tenían información sobre siete millones de dólares en armas y dinero que los narcotraficantes supuestamente habían pagado a otros comandantes del M-19. En realidad, les había entregado dos millones, uno en efectivo a Iván Marino Ospina y uno en armas a Álvaro Fayad, el comandante máximo del grupo rebelde, y había prometido aportar otros cinco para la campaña electoral del M-19, una vez se convirtiera en partido político legítimo,
si le ayudaba a declarar inconstitucional el tratado de extradición con los Estados Unidos. Escobar me describió las torturas infligidas a las víctimas – dos de ellas con nombre propio – ordenadas y supervisadas por el coronel Edilberto Sánchez Rubiano, a quien calificó de carnicero. Miembros del B-2, Inteligencia Militar, se las habían descrito a El Mejicano – Gonzalo Rodríguez Gacha, su mejor amigo y socio, residente en Bogotá y muy cercano a sectores del Ejército – y sus contactos en el F-2 de la Policía en Medellín habían corroborado la información. Nunca volví a ver las fotos ni la misiva que las acompañaba; Pablo me suplicó que intentara olvidarlas y, según creo, las quemó cuando no se pudo averiguar nada. Estoy segura de que quien las envió había presenciado las torturas o participado en ellas. Como yo era entonces una conocida periodista de televisión y radio, el remitente pretendía hacerme creer que Pablo y El
Mejicano, hombre de extrema derecha involucrado en la muerte de centenares de dirigentes del partido socialista Unión Patriótica, habían pagado al Ejército para que asesinara a los seis comandantes guerrilleros que participaron en la toma o en su planeación para no pagarles el saldo prometido, y que los capos eran los grandes responsables de todo lo ocurrido durante aquella jornada de espanto.
4. ¿Cómo cree usted que el ejército supo previamente de la toma del Palacio de Justicia?
No creo que el ejército supiera de la toma o conociera su fecha. Pero las autoridades estaban al tanto de las amenazas de Los Extraditables – como se autocalificaban los grandes narcotraficantes – a la Corte Suprema de Justicia. En aquellos días, Escobar no era todavía el terrorista de sus últimos seis años, el de los US $5,000 por cada policía muerto, las bombas en los centros comerciales y el avión de Avianca, o el atentado al servicio secreto DAS con ochocientas víctimas entre muertos y heridos. Para 1985, todavía invitaba a sus enemigos a escoger entre ¡Plata o plomo! Yo estaba convencida de que, ante la posibilidad de que la Corte Suprema ordenara su extradición a Estados Unidos, Pablo había viajado nuevamente a Centroamérica. Luego supe que en
ese año había enviado coronas de flores y cartas amenazantes a los magistrados que decidirían sobre su extradición y unos días antes de la toma, que tuvo lugar el 6 de noviembre de 1985, los periodistas nos enteramos de una reunión de los altos mandos en el Club Militar para estudiar el refuerzo de la seguridad del palacio ante las amenazas de Los Extraditables.
5. ¿Qué piensa usted hoy sobre los motivos de la masacre?
Como la justicia aún no estaba sistematizada, al prenderle fuego al Palacio y asesinar a los magistrados a sangre fría para que no quedaran testigos, los militares y los organismos de inteligencia se aseguraron de que 1,800 procesos por violaciones de derechos humanos desaparecieran para siempre; y, al atribuir al M-19 – responsable de la toma, más no del incendio y la masacre – toda la culpabilidad de aquella tragedia histórica, las fuerzas armadas y los dos partidos tradicionales beneficiarios de los narcos se aseguraron de que ningún grupo insurgente se convirtiera en partido legítimo y les disputara algún día el poder. En lo que toca a los detenidos, ya hemos explicado la razón
de su muerte y desaparición forzada.
6. La periodista irlandesa Ana Carrigan, en su libro El Palacio de Justicia Una
tragedia colombiana, sostiene que éste es de esos raros eventos que arrojan luces sobre toda una época. ¿Qué cambió en su país luego del Palacio de Justicia, por ejemplo en cuanto al papel de los militares?
Ana Carrigan siempre negó la relación del narcotráfico con el M-19, lo cual prueba el desconocimiento que se tiene en el exterior de la realidad colombiana. La financiación de la toma por parte de Pablo Escobar, y las razones para aquel pacto entre extraditables y guerrilleros, cambian totalmente la visión que se pueda tener de aquella tragedia y de sus consecuencias, que duran hasta hoy. Pero también prueban el éxito en el encubrimiento de los crímenes de Escobar por parte de medios como Semana, revista de Felipe López Caballero dirigida por Alejandro Santos, que a lo largo de los años ha protegido ferozmente a la viuda de Pablo Escobar y sus hijos de las acciones civiles de
miles de víctimas.
Con raras excepciones, los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militares – como los perpetrados durante las guerras – quedan en la impunidad. La justicia penal militar casi siempre los absuelve con argumentos de que el subalterno obedeció órdenes de superior, y éste cumplió con su deber de proteger el Estado de Derecho. En Colombia, los oficiales purgan condena en una guarnición militar o reciben la casa por cárcel, es decir, su palacete por cárcel, porque allá no hay generales pobres. En el caso del coronel Edilberto Sánchez Rubiano, director del B2 – el mismo organismo que en 1989 suministró a los dieciocho asesinos de Luis Carlos Galán los carnets para que pudieran acercarse a pocos metros del candidato presidencial y dispararle – el juez lo
acaba de dejar en libertad por vencimiento de términos, tras pagar una multa de US $4,000 por ordenar y supervisar la violación, tortura, muerte y desaparición forzada de más de una docena de personas. Mi testimonio de cinco horas ante la Fiscal Delegada para el reabierto caso de la Toma del Palacio de Justicia fue hurtado y filtrado a El Tiempo, el diario controlado por la familia del Vicepresidente Francisco Santos y dirigido, hasta hace pocos meses, por el hermano del Ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Lo editaron y adulteraron antes de publicar sólo las partes que incriminaban al M-19 con Pablo Escobar, y no las atrocidades cometidas por los militares o mis solicitudes de investigación de organismos y personalidades vinculadas con los hechos y con el narcotráfico. Pocos días después, el exdirector del B-2 y el ex candidato presidencial de Pablo Escobar, Alberto Santofimio, fueron liberados. Éste ya había pasado años en la cárcel por enriquecimiento ilícito y en 2007 había sido condenado a veinticuatro años de prisión por autoría intelectual en el asesinato de Luis Carlos Galán
en 1989 a manos de los hombres de Escobar. El juicio había sido cerrado tan pronto como yo ofrecí testificar contra él y toda la clase política; la de ayer y la de hoy, porque son exactamente los mismos con distintas parejas.
El uso que Colombia está dando a la impresionante ayuda militar que recibe está legitimizando las más aberrantes violaciones de los derechos humanos y polarizando en contra suya a la mitad de Suramérica. En un país con un mínimo de justicia social y un sistema judicial medianamente eficiente Pablo Escobar y los carteles no hubieran prosperado. Los capos de la droga simbolizan, como nadie, el triunfo de la impunidad, porque una nación corrupta hasta el tuétano es no sólo pobre sino que sufre de complejo de culpa, y mi antiguo amante sabía, mejor que nadie, que a un Estado minado y débil se lo arrodilla fácilmente con el uso del terror. En un país serio y con una prensa independiente, Pablo Escobar llevaría cuarenta años en la cárcel, los cómplices de los carteles no estarían en el palacio presidencial y la embajada en Londres, los militares del Palacio de Justicia habrían recibido cien cadenas perpetuas y el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos hubiera tenido que responder ante la Corte Penal Internacional por los falsos positivos, más de tres mil jovencitos que salieron de sus casas para prestar el servicio militar obligatorio – para los pobres – pero fueron asesinados por miembros del ejército para cobrar recompensas por guerrilleros muertos en combate.
7. El gobierno de México militarizó el combate al narcotráfico y la cantidad de
asesinatos no ha dejado de subir. ¿Usted ve similitudes con el caso colombiano?
Los gobiernos mejicanos no hicieron nada frente a algo tan monstruoso como el
fenómeno de las mujeres de Juárez, quinientas treinta humildes trabajadoras de las maquiladoras violadas y muertas a manos de sádicos, dentro de ritos iniciáticos de los asesinos de los carteles. Ahora, con la guerra que azota la zona fronteriza con los Estados Unidos, la policía mejicana está pagando el precio de toda esa complicidad con el narcotráfico, toda esa indiferencia ante crímenes de lesa humanidad. Y esta vez le tocó el turno al ejército mejicano de enfrentarse a lo mismo que aquel medio millar de niñas inermes: números cada vez mayores e incontrolables del tipo de hombres a quienes el dinero convierte en monstruos, dispuestos a todo para continuar disfrutando de la impunidad y a hacerse matar antes de caer en manos de otros torturadores o de regresar a una vida de privaciones.
Creo que, en materia de narcoguerras contra el Estado, México va de ida y Colombia, tras la muerte de Escobar en 1993, viene ya de vuelta. La persecución contra el capo a finales de los ochenta y principios de los noventa legitimizó a los paramilitares enemigos suyos, que literalmente se convirtieron es socios del Estado y de los magnates embotelladores. Tras los golpes propinados a la guerrilla y el asesinato de muchos líderes sindicales y periodistas en zonas rurales, los paramilitares han pasado a manejar
el negocio de la droga y operan con niveles aberrantes de impunidad. Y últimamente he observado un fenómeno muy inquietante en ambos países: los militares de mayor rango confiesan que los subalternos, en cantidades masivas, se les están saliendo de las manos y convirtiéndose en auténticas bandas de delincuentes uniformados. Al igual que en Colombia, en la frontera mejicana con Estados Unidos muchos policías se colocaron al servicio de los carteles. Y en las zonas rurales de mi país, el ejército participa en las masacres o se hace el de la vista gorda ante la sevicia de grupos paramilitares contra los líderes sindicales, la prensa de oposición, los indígenas y las mujeres. El propósito de todo esa guerra sucia, tan ausente de la gran prensa como La Violencia de los años 50,
es que Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y los militares puedan seguirle vendiendo al mundo y, sobretodo al Pentágono, la derrota de las FARC, para seguirse repartiendo los billones de dólares en ayuda militar norteamericana a Colombia. La dolorosa verdad es que en América Latina, sobretodo en los países exportadores de drogas, los grupos rebeldes existirán y seguirán creciendo mientras no exista un sistema judicial eficiente, base de toda sociedad equitativa y civilizada. Las FARC no han desaparecido: simplemente se han replegado hacia el interior de las selvas donde han vivido siempre.
8. ¿En qué situación de seguridad está usted en este momento?
Cuando cerraron el juicio contra el excandidato presidencial Alberto Santofimio para que yo no pudiera testificar, pedí protección al gobierno de los Estados Unidos. Ofrecí al Departamento de Justicia mi evidencia en el proceso USA vs. Mower (dueños de Neways International) y la información en mi poder sobre los vínculos de la clase política con la familia Rodríguez Orejuela, en cuya estación de radio había yo trabajado a mediados de los 80, cuando su director era el expresidentes Carlos Lemos Simmonds y sus dueños no eran todavía los archienemigos de Pablo Escobar. En julio 18 de 2006 llegué a Miami en un avión de la DEA y la noticia causó revuelo internacional. Resultó que el Departamento de Justicia me necesitaba únicamente para un caso de USA vs. Rodríguez-Orejuela ocurrido en 1997. Yo había visto a Miguel Rodríguez sólo una vez
en mi vida, en 1984, cuando lo entrevisté en un concurrido coctel sobre una copa que su equipo de fútbol, el América de Cali, acababa de ganar; y a su hermano Gilberto lo había visto por última vez al otro día de salir de la cárcel en 1987, cuando pasó por mi casa con Alberto Santofimio camino del apartamento del ex presidente Alfonso López y su mujer, Cecilia Caballero, donde celebrarían su libertad con Ernesto Samper. Unos días después, Pablo y yo nos despedimos para siempre, porque se iba a esa guerra contra Cali y contra el estado que no pude parar y que estalló unas semanas después. De haber visto a alguien de aquel mundo estaría muerta: no sólo interceptaba mi teléfono, sino que a partir de enero de 1988 se convirtió en un monstruo que asesinaba con motosierras a un promedio de treinta personas diarias por la menor sospecha de cualquier vínculo con el cartel de Cali. Me dejó en la pobreza para obligarme a vivir en
Colombia y mi vida se convirtió en un infierno de llamadas a las emisoras que acabaron con mi carrera, y amenazas de sus enemigos y sus cómplices. Todo ello, sumado al atentado que los Rodríguez Orejuela ordenaron contra mí y del que me salvé milagrosamente, me llevaron a cooperar a partir de agosto de 1988 con la División Antidrogas de Interpol Wiesbaden, cuando pude salir de Colombia con una beca del gobierno alemán.
Si bien toda la información que entregué en Miami a la DEA y al prosecutor – el mismo del general Manuel Antonio Noriega – no servía para el caso contra los jefes del cartel de Cali, lo cierto es que a las pocas semanas de mi llegada éstos se declararon culpables y, sin tener que ir a un juicio costosísimo, los Estados Unidos tomaron posesión de los 2,100 millones de dólares que les tenían congelados y pudieron entregarle a Colombia la mitad. Como, tras mi salida, los medios de mi país cercanos a los presidentes Uribe, Samper y López me estaban acusando dizque de ser amante de los hermanos Rodríguez durante la era del narcoterrorismo – para que el Gobierno americano me colocara en la
llamada Lista Clinton y jamás pudiera abrir una cuenta bancaria – yo hubiera podido capitalizar el hecho, suministrar falsa información para acogerme al Programa de Protección de Testigos y reclamar un cheque mensual. Pero reconocer algo tan monstruoso no sólo hubiera sido impensable y una traición al hombre que amo hace casi veinte años y que de un tiempo para acá ya no puede escucharme ni verme, sino que el cambio de identidad me hubiera significado perder la voz que recuperé tras dos décadas de silencio obligado. Como no tenía dinero para quedarme en Estados Unidos, el Departamento de Justicia me ofreció toda su cooperación para obtener el asilo político desde Colombia, donde a mi regreso me protegería el Fiscal General de la Nación. Pero
yo sabía que me asesinarían al llegar, como había ocurrido con otras personas que habían ofrecido cooperación a las autoridades americanas – la esposa del contador del cartel de Cali y El Bandi César Villegas, sucesor de Álvaro Uribe en la Aeronáutica Civil – y decidí quedarme en este país, con mis dos moneditas de veinticinco centavos y una tonelada de equipaje. Me salvó el anticipo de mi libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, que se convirtió luego en el bestseller número uno en el mercado hispano de los Estados Unidos. En Colombia, tras agotar 20,000 ejemplares en las primeras dos semanas, el mercado fue devorado por la piratería.
Colombia es un país enfermo. Mis antiguos colegas me confiesan que, para mantenerse con vida o no exponerse a amenazas, hacen periodismo con guantes de seda. En Colombia los medios viven de las pautas publicitarias del Estado y pertenecen a magnates y políticos asociados con los carteles y los grupos paramilitares. Medios como El Tiempo y Semana acaban con la honra de las mujeres que el gobierno y los Santos no pueden mandar a violar de las Águilas Negras y promueven la piratería editorial para escarmentar a las escritoras que estén pensando en seguir mi ejemplo.
Mis enemigo declarados son todos ellos, sumados a siete millones de fanáticos del gobierno para quienes me he convertido en el enemigo público número uno de la imagen de Álvaro Uribe en el exterior. Ante las amenazas que recibo por todos los conductos y la presión de los medios dizque para que se me deporte para ser encarcelada por haber escrito un libro sobre la corrupción de los presidentes Alfonso López, Ernesto Samper y Álvaro Uribe y los crímenes de sus esbirros, el servicio secreto y los militares colombianos, y ante la proliferación de páginas web y blogs colombianos y cubanos donde se pide a los colombianos comprar mis libros pirateados para matarme de hambre, sólo puedo rogar a Dios que los Estados Unidos me concedan asilo político para seguir ejerciendo el derecho de ganarme el pan con mi trabajo como escritor.
Los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia llevan veintidós años
buscando los restos de sus seres queridos para poner flores sobre sus tumbas.
Representan a todas las clases sociales de Colombia y son el símbolo más desgarrador de la impotencia de los inermes en un país donde la Justicia está diseñada para encubrir a quienes detentan el poder político y proteger a quienes detentan el poder económico, incluidas las multinacionales. Los inermes de ayer son los torturados del Palacio de Justicia; los de hoy son los falsos positivos, el término utilizado para referirse a cientos de adolescentes muertos a manos del Estado. Y en cuanto a lo que hicieron conmigo por denunciar toda esta narcocorrupción que crece con el paso de los días, sólo puedo decir: Ayer fui un periodista testigo de la Historia. Hoy la escribo, para los colombianos que no la vivieron. Y apenas he comenzado.